Lloras y caminas en una fría y oscura noche, la lluvia moja tu manto esperas paciente el correr del tiempo de cada uno para recordar su santo olvido tus vivencias serán mostradas en su propio espejo y no podrás negarlas, con sus ojos y sus alas protege al muchacho gemelo de espíritu y corazón, caminantes y hermanos desde el principio hasta el fin.
Un santo olvido como último silbido.
Escriito por: Arles Fdo Zambrano Perez

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